"Como una flecha".Cuadro del autor

viernes, 10 de enero de 2025

Fotos de Lo Pagán desde el paseo de los Barros en San Pedro del Pinatar (Murcia)



Cae la tarde y el cielo llena la retina de los tonos ardientes del invierno. Una garza real ha estado buscando peces durante un buen rato. Las gaviotas volvieron a sus cuarteles para pasar la noche. La humedad empieza a notarse en los huesos.
 

lunes, 30 de septiembre de 2024

Un poema de 2010

 Cuando era niño (Povedilla)


Cuando era niño, 

el pueblo enriquecía mi corazón 

con los ecos de la buena vida. 

Para mí no existía otro horizonte 

que el cielo claro, los cerros, 

el río, sus choperas, los juegos 

con mis muchos compañeros 

y amigos, que vivíamos en Povedilla, 

¡qué gran pueblo!


Las horas se extendían como una maravilla,

no teníamos relojes y sí unas ganas locas 

de pasar al rato en rencillas 

de niños y cabezas vacías. 


Cuando era niño 

la escuela parecía algo sagrado, 

como la iglesia y sus santos. 


Qué respeto por las personas mayores, 

qué amor por las buenas costumbres, 

qué dedicación al trabajo...


En aquellos momentos 

vivía en un paraíso, 

que ha ido desapareciendo 

mientras cumplía años. 

¿Cuándo lo reencontraré de nuevo 

sin tener que volver al pasado?


Rafael Castillo Morales


El Salobral, 14-1-2010




miércoles, 31 de julio de 2024

Fantasía: fotografía creativa



 Fantasía: fotografía creativa realizada a partir de fotos del autor, tomadas en Povedilla (Albacete), naturaleza animal y plantas.

miércoles, 1 de mayo de 2024

Regalo a mis amigos por mi 65 cumpleaños

 


Regalo de Rafael Castillo Morales a sus amigos por su 65 cumpleaños, cumplidos el 27-4-2024:


- PDF: VIVIDO Y DISFRUTADO (arte y cultura - imprescindibles):


https://www.dropbox.com/scl/fi/ee6oeng7wbcb9ngcxjk59/Vivido-y-disfrutado-arte-y-cultura-Rafael-Castillo.pdf?rlkey=5kov5qonzt3mbwlic1x9au70f&dl=0


(Los enlaces llevan, a veces, a la obra completa: poesía, prosa, haiku, fotografía, artes plásticas, música, cine…

Prosa breve
Cuando la juventud penetra en tus venas, es imparable el fulgor de la sangre, el precipitarse por barrancos encendido de lumbres y, entonces, abrirse, sajarse el pecho, sacar el corazón y darlo todo, hasta lo que no puedes, más, cada vez más, el volcán que no cesa, los labios humedecidos y los ojos encendidos hasta el colmo del atardecer.
.......
Mientras mi cabeza funcione y lata mi corazón, brotará la poesía, la creación, surgirán las palabras de la nada, como surge el ciclón de un cielo que no esperabas, nacerán las esculturas, los cuadros, las imágenes plasmadas, aquellos disparos rápidos de mi cámara de fotos, pero siempre el ojo listo, preparado para descubrir aquello que está tan cerca y, a la vez, tan distante, tan cotidiano que pocos lo advierten, mas hay que descubrirlo, hay que saber mirar y, entonces, desde el fondo de tu alma ir iluminando todo lo que te rodea.
Albacete, 2-10-22
.........
Poema


UN COMBATE INTERMINABLE CON EL TIEMPO


En los arpegios de la ciudad,
paseando para arriba y para abajo,
el incesante ruido de gente,
el murmullo tenue que te corroe el cerebro
y va taladrando tu cabeza cada día un poco más,
un peso casi inapreciable
que suma un montoncito más a tu espalda,
al paladar que ya le cuesta tragar;
los pasos apenas suenan
cuando los coches destrozan ininterrumpidamente el asfalto,
y vamos tan solos
cuando parece que arropados caminamos
por calles que desconocemos
o tan conocidas
que nos recuerdan los muros de la niñez,
tanta felicidad que anuda recuerdos
de paraísos acuáticos en tardes de verano,
en las afueras del pueblo,
cuerpos desnudos de infantes vírgenes

en el remanso del agua
bajo las mimbreras,
almas tan libres

como el follaje de los olmos inundados de viento.
Quiero reconocerme en las arrugas
que el tiempo va marcando en mi rostro,
pero no sé si soy el niño
que andaba por las laderas de los cerros,
entre retamas y aliagas,
por las orillas del río alfombradas de hojas,
o el joven que cogió el bolígrafo
hasta la culminación de versos infinitos,
de relatos íntimos que aún no han terminado.
Albacete. 19-3-24
.......


Haikus


Tarde de sol:
entre falso azafrán
los saltamontes.
(2015)

Sol y nubes.
Cruza la calle
con su gatete en la boca.
(Albacete, 25-4-24)
.........

viernes, 1 de marzo de 2024

viernes, 30 de junio de 2023

Exposición de Fotografía creativa

 Exposición de fotografía creativa y haiku

en Haiku La Crepería Albacete, 2023

Enlace a youtube:

https://youtu.be/fvbhYYE0w6w

miércoles, 31 de mayo de 2023

Juegos Florales de Albacete 2023

 Ha sido jurado de los Juegos Florales Albacete 2023, os dejo el enlace y unas fotos del evento

https://haikusenalbacete.blogspot.com/2023/05/acta-de-la-4-edicion-de-los-juegos.html?spref=fb&m=1





domingo, 27 de noviembre de 2022

Homenaje a mi padre, fotos





 

HOMENAJE A MI PADRE

 

Fallecido el 19-11-2022

1

Dónde va mi padre 

con esa cara que se le llena 

cada vez más de estrellas, 

de libélulas dormidas 

en un sueño de juncos.


Mi padre respira 

un zumbido de viñas carcomidas, 

una niebla que cruza su mirada 

difuminando el horizonte. 


Transita el verano,

pero él está instalado en el otoño, 

que abre sus fauces inmisericordes 

arrasando las flores. 


Ha vivido entre azucenas frescas

que vuelan con el viento, 

la paz de los rastrojos, 

un águila perdicera 

que escapó de la escopeta, 

las urracas que llenan los caminos, 

nevadas intensas que te dejan descalzo, 

aguaceros interminables

para saciar la transida tierra, 

y ahora su voz cada vez más apagada, 

como su mirada traspasada 

por un halo de infinito. 


Mi padre, más fuerte que un roble,

y ya solo queda la sombra, 

un hilo de plata que se vislumbra 

en un rayo de luz casi huido. 


Fue un toro, inmenso bravío 

en su pecho indómito, 

en sus brazos como tenazas imponentes 

de gigantescos cangrejos ancestrales, 

la firmeza de sus muslos 

cual columnas dóricas, 

su aliento incansable 

en tareas hercúleas, 

tanto en el rigor del invierno 

como en la calima del estío;

nada se le resistía:

cavar el solo una tumba 

para alguno de sus paisanos, 

despachar una botella de coñac 

en cualquier catarro,

segar un campo, cargar la galera,

arar sin descanso,

fumar tabaco verde por el sembrado…


Ese era y es mi padre.

Su voz potente, como un mazo, 

dirigiendo las corrientes

o la trayectoria de asteroides y cometas, 

apaciguando avenidas de ríos impetuosos 

o de inesperadas tormentas, 

siempre presto a echar una mano, 

a socorrer al necesitado, 

prestar lo que haga falta sin pedir nada, 

no cobrar aunque le sangren las manos, 

darlo todo de balde, 

generosidad en las entrañas, 

hacer lo que le dé la gana, 

no pedir explicaciones, 

el primero en el combate, 

aguantar hasta que el cuerpo resista, 

no protestar, soportar los golpes, 

y aceptar el destino, 

lo que manden los dioses.


Mi padre, el roble, 

ahora a sus ochenta y siete años, 

aunque apenas se sostiene, 

alfombrado de medicamentos, 

todavía con su genio, sus exigencias,

sus debilidades sobrevenidas, 

y siempre su fortaleza inquebrantable,

su determinación intacta... 


Para mi sigue siendo un héroe. 


2

Antes de la salida del sol 

unciendo las mulas,

solo tiene doce años.


A las cinco de la madrugada,

las voces de mi padre

por las calles del pueblo. 


Dirigirse al campo,

un perro o dos

tras mi padre.


En los cacharros renegridos

del Cortijo del Toscar,

comiendo mi padre.


Molido el tabaco verde,

añadir coñac

y cañamones.


Volver de cazar,

sacando con un palote

las tripas de la perdiz.


Nos deja segar,

pero afilar la guadaña,

sólo mi padre.


El gran cazador,

nunca nos dejó

disparar con la escopeta.


Con el primer toque a difuntos,

ya está con la azada

en el cementerio.


Sin haber despuntado el día,

saludando mi padre

a su primo “el Bárbaro”.


Con la gorra en la mano,

entrar a la iglesia

para dar el pésame.


En el patio de la casa vieja,

el canto del perdigón

por la mañana.


Antes de la llegada

del comprador a la era,

arreglar el montón de paja.


Cribando el cereal,

cada vez más grande

el montón de granzas.


Antes de hacerse de día,

el silbido de mi padre

en la escalera.


Diluvie o granice,

bajo la luz de las farolas

a por pan recién horneado.


Junto a la criba,

quitar las chinas

de las lentejas.


En la calle

con la gorra puesta,

misa de domingo.


Con el remental al hombro

a otro corral,

época de matanza.


Con qué mimo

cuida los perros 

de mi tío Antonio.


3

MI PADRE


Él solo podía tumbar una vaca, incluso se paseaba entre los toros bravos de Samuel Flores echándoles comida o ayudando a los vaqueros; ahora, a veces, sentado en su silla de ruedas, lo levantamos y se pone detrás y la empuja para fortalecer los músculos.


He visto caer las gotas de sudor de mi padre al pie de los olivos, cómo sus manos encallecidas cogían la azada, la sujetaban mañana y tarde, y así muchos días; también encima del tractor cuando el sol cae a plomo y derrite hasta las piedras, y lo he visto decaer, ir a menos porque se lo comía la enfermedad, pero aún resiste, yo resisto junto a él.


4

Mañana de relente,

colocando los mantones

debajo de la oliva.


Una parada en el trabajo,

repartir higos recién cogidos

entre los aceituneros.


Con su hermano Juan,

despanzurrando sandías

para los gallinos.


En el hortal,

haciendo una cruz

a los mejores pepinos.


Fin de año:

mi padre quita del racimo

los granos podridos.



A MI PADRE,

ingresado en el hospital


Qué pasará por tu cabeza 

cuando estás al borde de la muerte,

cuando familiares y amigos se acercan 

en procesión hasta tu cabecera,

cuando los ves cuchichear 

y parece que te quieren hurtar 

un conocimiento sólo a ellos reservado.


Tú aún no estás muerto, 

quizás viejo y con achaques, 

tal vez con un montón de enfermedades, 

de pastillas que intentan remediar 

lo inevitable.


Malvives, es cierto, 

pero aún respiras, aún una sonrisa 

cuando te visitan tus nietos, 

una respuesta si te preguntan, 

incluso exiges algún alimento 

aunque no lo pida tu cuerpo.


El sueño te vence, 

el cansancio de vivir tumbado 

no está hecho para ti,

tú, el que pasaba la mayor parte del día 

en el campo, 

el que apenas dormía,

tú, el primero para arrimar el hombro, 

incansable en cualquier trabajo,

tú, el más desprendido, 

lo que necesitarán de ti, suyo era,

y, ahora, tan desvalido, 

no sé te puede dejar solo, 

necesitas a alguien que te arrope, 

un guardián para que puedas 

ver la luz mañana.


6

Junto a la ventana 

donde da al sol,

trabajando el esparto.


Apenas un hilillo de voz,

recordándome

las tareas del olivar.


A cada pregunta,

siempre responde "bien"

mi padre enfermo.


Ocho de la noche,

esperando la ambulancia

la luna llena.


A punto de inclinar el pico,

la luz del amanecer.


Acercándole la cuchara,

aprieta los dientes

y casi llora, mi padre.


Con la mirada perdida

y la máscara de oxígeno,

garabateando en un papel.


Con medio cuerpo

en la otra vida,

moviendo los labios.


Desde la habitación

del hospital,

árboles en otoño.


ELborboteo

del respirador...

La luz del atardecer.


Casi noventa y un años,

sin perder la consciencia,

se fue mi padre.


Poemas, fotos, senryus, haikus y afines

 5-7-2016 a 19-11-2022